Reseñado por: JML
Edición
original: Guardians
of the Galaxy # 23 (Ene-2015)
Guión: Brian Michael Bendis.
Arte: Valerio Schiti.
Color: Jason Keith.
Portada: Christian Ward.
Guión: Un interesante número que
nos revela la verdad oculta acerca de los simbiontes, muy diferente a los
conceptos que se tenían de ellos principalmente al ver su lado negativo en
tipos como el Venom original o Carnage. Desde luego siempre hemos sabido que la
actitud dependerá del huésped, pero los simbiontes en sí siempre fueron catalogados
como malas pulgas.
Ahora Bendis nos lleva hasta el verdadero
planeta de los simbiontes, cuya raza se llama Klyntar, relatándonos y calzando
lo que ya sabíamos de modo de hacernos entender que en realidad son una raza
sumamente benévola, que como todas, tiene malos elementos en su sociedad. La
finalidad de este encuentro es hacerle saber a Flash Thompson que se ha
convertido en uno de los mejores agentes de la paz, para ello recompensándole
con un mejorado simbionte.
Bendis se caracteriza por meter mano al pasado
en las series que escribe, y desde luego esta no podía ser la excepción. Habrá
gente a favor y otra en contra de esta rebuscada vuelta de tuerca a la historia
de los simbiontes, pero en fin… En lo personal a mí no me desagrada del todo
Bendis, pero en la actualidad está algo sobre saturado. Yo que él me tomaría un
break. Demasiado le hace falta...
Nota: 5,0.
Arte: Sin llegar a ser
sobresaliente, resulta de lo más apropiado el arte de Valerio Schiti para
relatarnos visualmente la historia de los simbiontes.
La portada principal, obra de Christian Ward, muy bonita
pero cero relación al contenido del cómic. Y la portada alternativa de Salvador Larroca aprovecha la oportunidad de hacerle algo más de promoción al exitoso film de los Guardianes de la Galaxia.
Nota: 5,5.
Historia: Flash Thompson sueña con
Valkyria, tras lo cual tiene un abrupto despertar percatándose que la nave de
los Guardianes está destrozada, y sus compañeros derrotados. Es así que se
percata que el simbionte ha tomado el control de Drax, dirigiéndolos hasta el
planeta de origen de los simbiontes. El simbionte le dice a Flash que han sido
convocados, tras lo cual deja a Drax.
Drax ve a su alrededor sin recordar que fue
poseído y culpa a Flash, ahorcándolo. Los demás recuperan la consciencia y
Quill le dice a Drax que Flash no tiene la culpa de lo sucedido. Rocket se
percata dónde están, un lugar que según los mapas está inexplorado en la
galaxia. Pero los simbiontes no atacan la nave, sino que pareciera que vienen a
saludar. Flash quiere salir para saber de qué va esto, por lo que Quill lo
lleva fuera a pesar de lo que piensan los demás. Flash es envuelto por uno de
los simbiontes, quedándole claro que ellos sólo desean comunicarse. Es así que
convence al resto del equipo de unírsele para poder hablar con los simbiontes.
Los simbiontes comienzan su relato diciendo
que hay muchas historias sobre ellos en la galaxia. Unas ciertas y otras
falsas. Lo verdadero es que su raza se llama Klyntar. Su relación simbiótica
con seres inteligentes va avocada a ser de ayuda a aquellos que no pueden
sostenerse por sí solos. Su finalidad, crear una gran sociedad. Con el huésped
correcto, pueden crear al más noble de los guerreros, pero pocos pueden lograr
este equilibrio perfecto. Al contrario, con el huésped incorrecto pueden
lograrse cosas monstruosas. Es por ello que algunos miembros de su especie
tienen una reputación tan deplorable. Un simbionte corrompido cobra vida propia
y se separa del colectivo. Pero dentro de los nobles guerreros excepcionales,
los Klyntar se enteraron de la existencia de Flash Thompson en el lejano
planeta Tierra. Cuando salió del planeta con los Guardianes de la Galaxia les
resultó fácil guiarles hasta su planeta.
Con el mayor de los orgullos, los Klyntar
ceden a Flash un renovado simbionte con habilidades mejoradas para que sea un
mejor agente de la paz en la galaxia, así como curan a los Guardianes de todos los
males en su interior, dejándolos partir con paz y bendiciones.
Una vez en la nave, todos los Guardianes se
encuentran sumamente relajados tras la cura de los simbiontes. Es cuando la
Capitana Marvel se comunica con ellos para informarle que en Spartax, Quill ha
sido elegido presidente del imperio…
Nota: 5,0.
Nota final:
5,2 (Chile) / 7,3 de 10 (Global).
Tenemos a un Venom 2.0 para Flash Thompson,
que es de esperar que junto a los Guardianes de la Galaxia encuentre su mayor
potencial. Viendo a Flash Thompson como personaje desde el inicio del universo
Marvel; como el tipo que molestaba a Peter Parker y era el fan número uno de
Spider-man, resulta notable la evolución que ha tenido hasta llegar a este
punto. En los años ’60, ¿Quién se imaginaria a Flash con súper poderes salvando
la galaxia?... Ese es el encanto de los cómics, todo puede pasar tarde o
temprano. Y en relación a la sorpresa del final del
cómic, queda claro que los Guardianes salen de una para caer en otra… aparte
que se viene todo lo relacionado a The Black Vortex.
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Será hasta una próxima ocasión. Qué tengas un excelente día. 😉
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