Reseñado por: JML
Edición original: Uncanny X-men # 18 / 718 (Jul-2025)
Guión:
Gail Simone.
Arte:
Luciano Vecchio.
Color:
Rachelle Rosenberg.
Portada: David Márquez.
Guión: Uniendo algunas de las sub
tramas expuestas desde entregas anteriores, Gail Simone por
fin nos ofrece el número donde se concreta el tan anticipado “día de
apreciación mutante” en la ciudad de New Orleans, lugar que hoy por
hoy alberga al equipo de X-men liderado por Rogue.
Desde que inició este volumen de Uncanny
X-men, ha dado la impresión que Simone ha caminado constantemente
por una cuerda floja repleta de altibajos que hace que su trabajo
aún no convenza del todo. En este caso, la mezcolanza de situaciones
se condensa en una historia que parece quedarse a medio camino de sus buenas
intenciones, sin embargo, ofreciéndose de todos modos como una lectura
entretenida.
Pese a combinar un toque de nostalgia y
actualidad en su narrativa, falta mejorar el balance en el resultado
final.
Nota:
5,0.
Arte: Luciano Vecchio toma
la batuta artística de la serie, ofreciendo un trabajo que tiene ciertos
momentos de encanto, sin embargo, no llega a ser del todo
satisfactorio. De a ratos los personajes lucen estáticos, carentes
de emociones. Las secuencias de acción, como el terror onírico
de Becca, o el incendio en el hospital, no logran ser lo
suficientemente cautivadoras.
En resumidas cuentas, no es un trabajo del
todo malo, a todas luces podría ser mejor.
Nota:
5,0.
Historia: Becca, la joven Outlier,
es atormentada por una pesadilla sobre "¡Mátame, Mutina!",
dejándola traumatizada, sin que sus amigos se enteren. Los X-men, que sirven
como mentores mutantes en el pantano, intentan sin éxito consolarla durante su
posterior sonambulismo por la casa. Rogue cobija a Becca mientras Gambito y Jubilee limpian sus travesuras de sonámbula. El equipo pronto se centra en el exterior,
debatiendo si deberían, o no, participar en el primer Festival de la Amistad de
New Orleans, con promesas de perritos calientes empanizados, bandas locales y
festividades para mutantes. ¿Aceptación mutante?... Suena bien en teoría.
Cuando la ansiedad mutante se mezcla con la
logística mundana del evento, Nightcrawler visita a la organizadora Mackenzie
Deneer, quien explica que organizó el festival para agradecer a los X-men por
salvar a su hija. El festival en sí se convierte rápidamente en un circo
mediático, con el equipo esquivando torpemente las solicitudes de selfies, a
desconocidos curiosos y más optimismo superficial que tensión genuina. Se habla
de la seguridad de los mutantes, pero nada de eso se traduce en una amenaza
real: sólo un paseo lento por escenas de fiesta genéricas.
Wolverine y Gambito intuyen problemas que se
desencadenan al descubrir un incendio en un hospital provocado por intolerantes
que podrían estar relacionados con los Amigos de la Humanidad. Los X-men,
acompañados por Cíclope y un grupo de mutantes, inclusive Vig, se lanzan a una
evacuación que se presenta como una lista de actos heroicos, pero ni siquiera
la caída de escombros puede superar el peligro habitual.
Finalmente, Rogue apenas logra escapar con
vida, sólo para recibir aplausos de los supervivientes en el exterior y un
breve recordatorio de que el saboteador sigue suelto, y debe ser encontrado…
Nota:
5,0.
Nota
final: 5,0 (Chile) / 7 de 10 (Global).
Para el próximo número, Deadpool
se paseará en estas páginas como personaje invitado…
De momento me despido, muchas gracias por
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Será hasta una próxima ocasión. Qué tengas
un excelente día. 😉