martes, 17 de marzo de 2015

YOUNGBLOOD # 1 – IMAGE COMICS (EXTREME STUDIOS)



Reseñado por: JML
Publicado en: Youngblood # 1 (World comics)
Edición original: Youngblood # 1 (Abr-1992)
Guión: Rob Liefeld, Hank Kanalz.
Arte: Rob Liefeld.
Color: Brian Murray.


Guión: Rob Liefeld se dio conocer a temprana edad en el mundo del comic a finales de los ’80. Ganó gran notoriedad en sus colaboraciones en Marvel y DC, convirtiéndose en una joven promesa del medio, llegando a su tope máximo tras la fundación de Image comics con su propia línea de personajes en sus Extreme studios.
 Mirándolo en perspectiva, casi tres décadas después de que empezó en el medio, da a pensar como un artista tan mediocre pudo llegar tan lejos. En mi caso personal lo atribuyo a la suerte. Tuvo suerte en DC al encargársele la miniserie de Hawk & Dove – a mi criterio el mejor trabajo que ha hecho -, cosa que lo llevó hasta la franquicia mutante de Marvel en una época donde los mutantes eran grito y plata. Esa misma suerte lo llevó a ser parte de un importante período creativo donde colaboró en la creación de personajes tan importantes como Deadpool o Cable, o la reconversión de los Nuevos mutantes en X-Force. Ya creyéndose el cuento, fue parte del éxodo masivo de autores estrella de Marvel, presentándonos a sus Youngblood dentro de la nueva e imponente Image comics.
 Youngblood # 1 marcó un importante hito en Abril de 1992 al ser el primer comic editado bajo el sello editorial de Image. Se vendieron poco más de un millón de unidades volviéndolo en un éxito instantáneo y batiendo records para una publicación independiente – record que sería superado al mes siguiente por el Spawn # 1 de McFarlane que vendería 1,7 millones de unidades -. Liefeld nos presentaría a su equipo de héroes, quienes trabajan para el gobierno y son vistos por la opinión pública como si fuesen unos rock stars. El mismo Liefeld ha comentado que los personajes surgieron originalmente de una idea de modernizar a los Teen Titans para DC. A modo de ejemplo, Shaft era un diseño pensado para Roy Harper o Die Hard sería un cyborg diseñado por S.T.A.R. Labs.
 La historia nos introduce a los Youngblood de inmediato sin presentaciones, tal cual como si el lector los conociese de toda la vida. Hay que considerar que en aquella época del comic valía más ver dibujos espectaculares que contar con un sólido argumento. Los Youngblood se dividen en dos equipos. El equipo interno se ocupa de los asuntos dentro del suelo estadounidense y el equipo externo de lo que ocurre fuera del país. Para este primer comic, Liefeld se hace acompañar de Hank Kanalz en los diálogos, que realmente no es gran ayuda a la hora de pulir lo argumental. El comic se presenta en formato flip-book, contándonos una historia de cada equipo. El equipo interno se ve las caras con los villanos conocidos como TheFour, mientras que el externo se inmiscuye en el conflicto de medio oriente – muy oportuno con los sucesos de la vida real – terminando en la ejecución de un líder muy parecido a Saddam Hussein.
 Un comic demasiado plano y con cero enganche. Personajes calcados a otros ya conocidos e historias demasiado cliché. Insisto en que Liefeld se presentó como el rey de la oportunidad. Si nos hubiese presentado semejante bazofia en una época actual, tal vez ni siquiera le dedicaría una reseña a este comic.
Nota: 3,0.




Arte: El sobrevalorado Liefeld dio todo de sí en este primer comic de Youngblood – que ya es mucho decir – tratando de replicar sus éxitos pasados en series como New Mutants o X-Force. El estilo gráfico de dientes apretados y músculos imposibles que la revista especializada Wizard alabó - y años más tarde en una vuelta de chaqueta terminaría por criticar enfáticamente -, deslumbró a todos los jóvenes fans que hicieron cola para conseguir su ejemplar de Youngblood # 1 en Abril de 1992. Cosa que eso sí, para bien o para mal, terminaría siendo parte de la historia del comic book americano.
 Siendo objetivamente crítico en el aspecto gráfico, este número de debut es casi una mierda con pocos puntos rescatables a su favor. Partamos con el diseño de personajes que tiene cero originalidad. Todo personaje que podemos contemplar parece ser una copia de otro ya conocido. En cuanto al dibujo, sumado a los cuerpos híper musculados o los dientes apretados, podemos ver que Liefeld en algunas viñetas copia poses de otros dibujantes – véase la imagen de apoyo – lo que le resta puntos haciendo énfasis en esta faceta copiona.Hay detalles que denotan poca prolijidad y oficio, como las armas que tienen un diseño muy pobre – en el caso de Shaft, su arco funciona sin cuerda – o el diseño de paisajes y ambientaciones que es demasiado básico, limitándose a colorear formas geométricas.




 Dentro de lo poco rescatable, hay que alabar la intencionalidad de ofrecer un producto rebosante de acción y espectacularidad, pues convengamos que la salida de este comic no se dio de manera gratuita, más bien a causa de los fans y críticas que subieron a un altar a un Liefeld que tal vez nunca lo ha merecido. A causa de la repentina fama ganada – tanto en lo monetario como en el medio – Liefeld creyéndose un Kirby moderno creó series y personajes por doquier, cometiendo errores que a la larga lo han hecho madurar tras varios costalazos.
 En definitiva, mirando este comic por lo que es y bajo una perspectiva de 23 años tras su aparición, tenemos a un Liefeld que a pesar de presentarnos a sus propias creaciones no denota tanto cariño por ellas con un producto apresurado. Desde su salida de Marvel hasta la aparición de este comic hubo un escaso margen de tiempo para la elaboración del producto. Pero ello no es ninguna excusa para presentar un comic tan mediocre. Quienes conocemos la propuesta de Liefeld -tanto detractores como adherentes - sabemos que esperar de él pues poca evolución ha demostrado en su carrera artística. Su fórmula está bastante desgastada, pero tiene ese algo, que aunque sea por morbo, te hace querer chequear su obra. Por lo mismo, no tengo motivos para recomendarte el visionado de este comic, salvo tal vez el morbo.
Nota: 3,0.




Historia: La historia se divide en dos relatos, cada cual concerniente a un equipo de ataque de los Youngblood.

- Equipo interno: Shaft se encuentra en un centro comercial junto a su pareja cuando de pronto sufre el ataque de un asesino a sueldo que busca matarle. Los medios de prensa, que siguen a Shaft como si fuese un rock star, informan de inmediato de lo sucedido. Pero el misterio de quien busca matar a Shaft debe esperar pues recibe una alarma prioritaria de Youngblood. La alarma también la reciben los otros miembros del equipo: Badrock, Die Hard, Chapel y Vogue.
 Una vez reunidos, le deben hacer frente a la amenaza del grupo de villanos conocidos como TheFour; compuesto por Deadlock, Strongarm, Gage y Starbright.

- Equipo externo: El equipo externo de Youngblood se encuentra inmerso en la crisis de medio oriente en busca del déspota dictador Hassain Kussein. El equipo es liderado por Sentinel y compuesto por bravos guerreros como Combat, Cougar, Brahma, Riptide y Psi-Fire. La batalla les lleva directo hasta Kussein, donde Psi-Fire le pone fin a la situación empleando sus poderes para asesinar al dictador reventándole la cabeza.
 Los medios de prensa mundial dan la noticia del deceso de Kussein reportándolo como suicidio, sin mencionar la participación de Youngblood en el asunto.
Nota: 3,0.




Nota final: 3,0 (Chile) / 4 (Global)
 En Diciembre de 1992 salió a la venta el ejemplar Youngblood # 0 que ahondó en los orígenes del equipo, pues como vemos en este primer comic saltamos directo a la acción.
 Cabe mencionar que la trayectoria editorial de Youngblood – así como todas las creaciones propias de Liefeld – ha sido bastante accidentada pasando por varias editoriales tras su salida de Image, para volver finalmente a casa. Hace unos cuantos años se retomó la numeración original de la serie sumando todos sus volúmenes, llegando hasta el número 78 donde la cosa quedó ahí no más. ¿Cuándo volveremos a saber del equipo?... sólo Liefeld lo sabe.
 A mi modo de ver los Youngblood caen en el saco de personajes mal manejados. Véase lo bien que los llevó Alan Moore cuando los manejó. A sabiendas que no existe un interés real en los personajes, el único modo de hacerlos notables es con los autores apropiados o, por qué no, sumándose a la moda de las películas – Guardianes de la galaxia, a ti te hablo – que han hecho repuntar a personajes casi desconocidos.
Youngblood tuvo una fama efímera. Pero en el mundo del comic nunca queda algo desapercibido o desaprovechado, por malo que sea. Quizás tengan su momento a futuro, quién sabe. Otras creaciones de Liefeld como Supreme o Prophet han demostrado que se pueden hacer grandes cosas con ellos – con gente competente a su cargo -.
 Un detalle anecdótico que he mencionado en otras reseñas: Badrock en sus primeras apariciones figuraba como Bedrock. Posteriormente Liefeld cambió el nombre para evitar líos legales con Hanna Barbera y sus Picapiedras. Liefeld llegó a ser tan descarado que en un comienzo el grito de batalla de Badrock era: “Yabba daba doom”. No le bastaba con hacer un personaje parecido a Thing de los 4 Fantásticos… Nuffsaid.
 De momento me despido. Gracias por tu visita y tu tiempo de leernos.
 Saludos.

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