Reseñado
por: JML
Edición
original:
Wonder woman # 1 (Feb-1987)
Guión: Greg Potter, George Pérez.
Dibujo: George
Pérez.
Tintas: Bruce D. Patterson.
Color: Tatjana Wood.
Portada: George Pérez.
Guión: Tras Crisis en Tierras Infinitas, todo
el multiverso DC fue reseteado después de 50 años de historia de cara a
presentarlo a las nuevas futuras generaciones de lectores. Superman fue redefinido
gracias al trabajo de John Byrne a partir de la miniserie
Man of Steel, y Batman gracias a las bases que Frank
Miller
ofreció en Batman: Año Uno. Completando a la Trinidad, Wonder
woman recayó en las capaces manos de George Pérez, autor que fue de trascendental
importancia en éxitos previos de DC tales como The
New Teen Titans o la citada Crisis en Tierras Infinitas, en ambos casos,
en compañía de Marv Wolfman. En esta oportunidad Pérez se haría cargo de
la parte argumental, además de la parte
artística,
siendo en este primer número apoyado por Greg Potter.
Este primer número post-Crisis de Wonder
woman se
centra en las raíces mitológicas griegas del personaje. Comienza con un
debate furioso entre los olímpicos. Se le implora a Zeus que acepte la creación
de la raza amazónica. Ares lo disputa, Zeus se
desentiende del asunto y la acción resultante dentro del número cuenta sobre el
establecimiento de esta raza de mujeres guerreras. La acción comienza con
la llegada de Heracles y se produce mucha diversión empapada de batallas épicas. El cómic está
impregnado de mitología, sobre todo en lo que
respecta al mito del nacimiento de Diana.
Quizás la Wonder woman de
Pérez no alcanzó a tener el mismo grado de repercusión que el Superman de Byrne
o el Batman de Miller, pero sin duda que estableció bases sólidas
para la mitología moderna del personaje desde el período
post-Crisis en adelante, muchas de ellas que aún siguen vigentes hasta
nuestros días.
Nota: 6,0.
Arte: La naturaleza de las ilustraciones es fuerte y hermosa. No cabe
duda que el arte de George Pérez y Wonder woman van de la mano, y el entintado
de Bruce D. Patterson aquí es un maravilloso complemento. El
estilo artístico es elegante sin sobresaturar con su exceso de
detalle. Las escenas en Themyscira tienen un tono muy clásico.
Esto ha formado parte del arquetipo visual de la mitología de Wonder woman
durante sus más de ocho décadas de existencia, con Pérez abrazando estos
aspectos de la manera adecuada en el tiempo del que le tocó llevar las riendas.
Simplemente visionando la genial portada
doble de este primer número se podía percibir que Pérez era el artista
adecuado para este relanzamiento de Wonder woman.
Nota: 6,0.
Historia: Durante la Edad de Piedra, un cavernícola es exiliado de su tribu por
fracasar en una cacería, un fracaso que también le ha costado la mano. Su
compañera embarazada intenta consolarlo, pero su compasión lo enfurece, lo que
lo incita a atacarla y matarla. Momentos después, el cavernícola se sorprende
al ver que el cadáver de su compañera se retuerce y escucha una voz que susurra
desde la Tierra. Una luz cegadora vuela repentinamente desde el cadáver de la
mujer de la caverna hacia el cielo.
Muchos milenios después, los dioses del Monte
Olimpo discuten un tema urgente: la menguante fe de sus adoradores. Zeus, rey
del Olimpo, escucha las propuestas contrapuestas de Ares, dios de la guerra y
Artemis, diosa de la caza, sobre el asunto. El primero propone intimidar al
hombre para que obedezca mediante la fuerza y el derramamiento de sangre; la segunda, crear una raza
exclusivamente femenina que iluminará al hombre. Zeus
finalmente pierde la paciencia con los debates, proclama que el tema está por
debajo de él y se va; Su esposa Hera también se niega a participar. Esto no
disuade ni a Ares, que planea superar todo el Olimpo, ni a Artemis, que ya se
ha aliado con otros cinco olímpicos: Atenea, diosa de la sabiduría, Deméter,
diosa de la cosecha, Afrodita, diosa del amor, Hestia, diosa del hogar, y
Hermes, mensajero de los dioses. Con la ayuda de Hermes, las cinco diosas
viajan a la Caverna de las Almas, una parte del inframundo donde Gea ha
albergado los espíritus de todas las mujeres asesinadas injustamente por los
hombres.
Al reunir sus poderes divinos, las diosas
retiran estos espíritus, excepto uno para el que Atenea señala un "destino
especial", y los reencarnan en mujeres adultas. Estas mujeres renacidas,
encargadas de elevar la virtud y la piedad del hombre, son bautizadas como
Amazonas y cada diosa les otorga bendiciones. Las dos primeras renacidas,
Hipólita y Antíope, reciben además un cinturón de oro, cristalización del poder
de Gea, que las marca como líderes de las Amazonas. Bajo el mando de Hipólita y
Antíope, las Amazonas pronto construyen la famosa ciudad-estado de Themyscira. Por
desgracia, el éxito de las Amazonas atrae los celos y las sospechas de los
demás gobernantes de Grecia, a los que Ares apoya incondicionalmente. La
influencia del dios de la guerra acaba atrapando al hijo de Zeus, Heracles, que
reúne un ejército e intenta invadir Themyscira; al verse superado por Hipólita,
Heracles finge rendirse y propone una alianza, que la reina amazona acepta. Las
dos partes celebran hasta bien entrada la noche, Heracles corteja a Hipólita
mientras su compañero Teseo persigue a Antíope. Ninguna de las Amazonas, salvo
el oráculo Menalipe, sospecha que sus nuevos "aliados" les están
dando vino drogado. Una vez que el vino hace efecto, Heracles y sus hombres
saquean fácilmente Themyscira y esclavizan a las amazonas; posteriormente,
Heracles reclama el cinturón de Hipólita como botín y se va en busca de nuevas
conquistas. Cuando Hipólita, golpeada y esposada, ruega perdón al Olimpo,
Atenea responde, reprendiendo a la reina amazona por olvidar su misión y aislar
a su raza del resto de la humanidad. Por instrucción de Atenea, Hipólita
renuncia a cualquier pensamiento de venganza y se consagra nuevamente a las
diosas, recuperando la fuerza para romper sus cadenas.
Hipólita libera rápidamente al resto de las
amazonas, lo que provoca una rebelión contra los ocupantes restantes de Themyscira;
y aunque repite las instrucciones de Atenea, muchas amazonas, entre ellas
Antíope, abrazan su odio y matan a los ocupantes hasta el último hombre. Tras
esta brutal "victoria", Antíope renuncia amargamente al Olimpo,
entrega su cinturón a Hipólita y se separa de Themyscira junto con muchas
amazonas que piensan como ella.
Abatida, pero aún devota, Hipólita conduce a
los restos de Themyscira al mar Egeo, donde las diosas han preparado su nuevo
destino. Con Poseidón, dios de los mares, como guía, las amazonas viajan a una
exuberante isla inexplorada, bajo la cual yacen innumerables demonios. Para
arrepentirse de sus fracasos, Hipólita y sus seguidores deben mantener a estos
demonios confinados y mantener la isla oculta a todos los hombres mortales.
Mientras mantengan esta vigilia, conservarán el favor del Olimpo y no
envejecerán.
Durante los siguientes tres mil años, Hipólita
y sus seguidores se mantendrán fieles a su nuevo propósito, construyendo una Themyscira
más fuerte y grandiosa en el proceso. Aunque es la reina indiscutible de esta
nueva Themyscira, Hipólita, sigue sin sentirse realizada hasta que sus deidades
le dicen, a través de Menalippe, que se ha reencarnado de una mujer de las
cavernas embarazada y, por lo tanto, desea tener un hijo. Siguiendo sus
instrucciones, Hipólita esculpe un bebé con la arcilla de la costa de
Themyscira, que Artemisa y sus aliados bendicen e infunden con el último
ocupante de la Caverna de las Almas. Así nace Diana de Themyscira, primera
princesa de las Amazonas.
Cuando Diana se acerca a la edad adulta,
Menalippe recibe otra visión de los dioses: Ares ha crecido tanto en poder como
en locura, y planea destruir el mundo entero. Sólo hay una esperanza:
Themyscira debe enviar un único campeón, seleccionado a través de un torneo y
"Trueno Destellante", al mundo de los hombres para luchar contra
Ares. Hipólita obedece este edicto, pero, temiendo por el bienestar de su hija,
prohíbe a Diana competir en el torneo.
Con la bendición de Atenea, la testaruda Diana
desobedece a su madre y entra al torneo, sabiendo que todas las concursantes
estarán enmascaradas para garantizar la imparcialidad. Diana disfrazada supera
a sus compañeras amazonas y demuestra que es digna de ser la campeona, para
gran horror de Hipólita. Aunque arrepentida, Diana insiste en que sólo ha
obedecido la voluntad de los dioses, e Hipólita no tiene más opción que darle
los brazaletes de plata de la campeona y dejar que acepte el desafío final: la prueba
del Trueno Destellante.
Se revela que el "Trueno
Destellante" es una pistola, un arma del "mundo de los hombres"
que empuña el general en jefe de la reina Hipólita, Philippus. Diana recibe la
orden de defenderse de él con nada más que sus brazaletes de plata, y lo logra,
aunque no sin dificultad. Con este desafío final concluido, Diana es proclamada
oficialmente campeona de Themyscira, ataviada con la armadura de un gran
guerrero de épocas pasadas y preparada para su viaje al mundo de los hombres…
Nota: 6,0.
Nota final: 6,0 (Chile) / 8,5
de 10 (Global).
Un gran primer número que ofreció una historia
de origen sólida para este punto en la historia del universo DC, un
trabajo realmente espectacular e icónico para su época de
publicación. Hay suficiente seriedad en esta serie, pero también una
sensación de ligereza. Pérez balanceó bien todos los aspectos de la
mitología de Wonder woman para ofrecer un trabajo que estuvo a la altura, la
que para muchos fue la mejor etapa editorial en la historia del personaje.
De momento me despido, muchas gracias por tu visita. Si gustas de este blog puedes seguir
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novedades relacionadas al mundo del cómic.
Será hasta una próxima ocasión. Qué tengas un excelente día. 😉