Reseñado
por: JML
Edición original: Wonder woman # 20 (Sep-1988)
Guión
y dibujo:
George Pérez.
Tintas: Bob
McLeod.
Color: Carl
Gafford.
Portada: George Pérez.
Guión: Myndi Mayer fue
una interesante adición a la mitología de Wonder woman en
el período post-Crisis. Mostró potencial de convertirse en uno
de los personajes secundarios más importantes desde su debut en Wonder woman # 7 (1987), por lo mismo,
resultó ser un gran impacto su temprana muerte, un poco más de un
año después.
Retratada como una persona superficial,
sólo interesada en la riqueza y la fama, Mayer fue de esos
personajes que podías amar u odiar, pero que no dejaba
indiferente. George Pérez plantea esta historia como si se tratase
de una novela de misterio y asesinato, tratándose de un cómic de Wonder
woman, sintiéndose atípico y único a la vez. Pérez es solvente
y preciso en su enfoque narrativo llevándonos a un final
en que descubrimos que en realidad no hay un “culpable”, sino que
sus propias adicciones terminaron por destruir a Mayer.
Los temas que se abordan en esta historia, como la drogadicción, no son fáciles de abordar en ningún tipo de ficción. Los escritores suelen incluir ciertos elementos de estos temas en sus relatos, pero a veces no logran plasmarlos correctamente. Si se aborda con el respeto y la comprensión que merece, se obtienen historias como esta, que realmente logran conectar y dejarnos atónitos. Una muestra de lo grande que fue George Pérez.
Nota: 7,0.
Arte: El arte de George
Pérez se presenta tan sustancial como siempre, sin embargo, de buenas a
primeras en esta ocasión luce algo extraño al ser entintado por Bob
McLeod. La secuenciación en viñetas es apropiada en el afán de hacer
lucir el relato visual como una suerte de novela de misterio y
asesinato, con la portada, ilustrada y entintada por Pérez,
ofreciéndose a su vez como la portada de un periódico, dando el “Extra”
sobre la muerte de Mayer, y los probables sospechosos de su hipotético
asesinato.
En definitiva, un número redondo en el
plano artístico.
Nota: 6,0.
Los temas que se abordan en esta historia, como la drogadicción, no son fáciles de abordar en ningún tipo de ficción. Los escritores suelen incluir ciertos elementos de estos temas en sus relatos, pero a veces no logran plasmarlos correctamente. Si se aborda con el respeto y la comprensión que merece, se obtienen historias como esta, que realmente logran conectar y dejarnos atónitos. Una muestra de lo grande que fue George Pérez.
Nota: 7,0.
Nota: 6,0.
Al día siguiente del asesinato, la policía encontró a London en un hospital local, recibiendo tratamiento por una herida de arma blanca. Algún tiempo después, se encontró una escopeta en el contenedor de basura detrás de Mayer Publicists, Inc., cubierta con las huellas dactilares de London. Por lo tanto, London ha sido acusado de asesinar a Myndi, a pesar de las objeciones tanto de Deni como de la secretaria de Myndi, Christine Fenton. Ambas mujeres sospechan del autoritario "Skeeter" La Rue, uno de los pocos ejecutivos que Myndi no había despedido. Deni, en particular, afirma haber encontrado pruebas de que La Rue, en realidad un delincuente profesional llamado Michael Boyd, utilizaba la agencia para contrabandear drogas y otros artículos de contrabando. Cuando se le mostraron estas pruebas, Myndi las rechazó, supuestamente por su dependencia de la cocaína de Boyd.
Simpatizante de Christine y Deni, Wonder woman solicita probar a London con el Lazo de la Verdad, pero es rechazada: primero por los superiores del Inspector, luego por el abogado y la esposa de London. Diana se marcha abatida, pero no disuadida; con el Lazo de la Verdad y la información de Deni, recorre por su cuenta el submundo de Boston hasta llegar a Choi, un magnate del barrio chino que contrató a Boyd para espionaje corporativo. Posteriormente, encuentra a Boyd escondido en un almacén aislado, preparándose para huir del país.
Aunque Choi ha apostado pistoleros en el almacén, no son rival para Wonder woman, quien rápidamente acorrala a Boyd. Bajo su lazo, Boyd admite su culpa: Myndi lo confrontó con las pruebas de Deni y amenazó con desenmascararlo, y aunque él creía que era demasiado adicta para hablar en serio, Choi exigió que la silenciaran. Boyd lo hizo, sólo para toparse con un Steve London borracho momentos después; tras dominar a London con un abrecartas cercano, lo reorganizó todo para incriminar a London.
Durante estas confesiones, varios de los pistoleros se recuperan, distrayendo a Wonder woman lo suficiente como para que Boyd escape, chocando contra la valla de seguridad del almacén, donde lo electrocuta fatalmente. El altercado atrae a la policía, que descubre toda la historia por la heroína y arresta a los pistoleros. Aunque el caso está resuelto, Diana recibe un golpe final con el informe del forense: Myndi, en realidad, había sido víctima de su propia adicción, muriendo de una hemorragia cerebral momentos antes de recibir el disparo.
El inspector Indelicato observa con tristeza cómo Wonder woman se aleja volando, lamentando la auto destrucción de su amiga…
Nota: 7,0.
Simplemente, una de las mejores historias de todos los tiempos de Wonder woman.
De momento me despido, muchas gracias por tu visita. Si gustas de este blog puedes seguir sus novedades mediante las redes sociales, en Facebook o Twitter, donde además podrás encontrar diversas novedades relacionadas al mundo del cómic.
Será hasta una próxima ocasión. Qué tengas un excelente día. 😉
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